Lo esencial
- Existen varias maneras de ayudar a un gato a sobrellevar el calor: fuente de agua, esterilla refrescante, ventilador o aire acondicionado, entre otras.
- El cepillado frecuente es clave para mejorar su comodidad, especialmente en los gatos de pelo largo, que acumulan más pelo muerto.
- La prevención sigue siendo lo más importante: ajustar los horarios de salida, controlar la hidratación y adaptar la alimentación pueden marcar la diferencia.
La fuente de agua en casa cuando aprieta la canícula
Una fuente de agua puede ser un accesorio muy útil para los gatos durante los días de calor intenso. Aunque no todos beben con facilidad, muchos sienten curiosidad por el movimiento del agua y terminan acercándose a ella casi sin darse cuenta.
Además de refrescar, este tipo de fuente puede animar a beber a los gatos más delicados o a aquellos que suelen hidratarse poco. El sonido y el flujo continuo del agua suelen resultarles más atractivos que un cuenco tradicional.
Puede encontrarse en tiendas especializadas o en algunos centros veterinarios. Conviene elegir un modelo que no sea demasiado ruidoso, sobre todo si el gato es sensible o se asusta con facilidad.
Esterilla refrescante para perro o gato: uso y precauciones
La esterilla refrescante es una solución sencilla para ayudar a bajar la temperatura corporal tanto de gatos como de perros. Ofrece una sensación agradable de frescor y puede colocarse en su cama o incluso en el transportín durante un viaje en coche.
Estos productos se venden con facilidad por internet y en tiendas de animales. Algunos deben enfriarse previamente en el refrigerador y otros funcionan conectados a la corriente eléctrica. Por lo general, ofrecen una sensación térmica algo inferior a la del entorno, normalmente de 2 o 3 °C menos.
En gatos mayores o convalecientes, que tienden a permanecer más tiempo tumbados, puede ser una ayuda interesante para que descansen con mayor confort en jornadas calurosas.
Ventilador o aire acondicionado para aliviar el calor
Si el gato pasa la mayor parte del tiempo en interiores, un ventilador puede ser una ayuda útil. Eso sí, el flujo de aire no debe apuntar directamente hacia él, ya que podría resultarle molesto o poco apropiado para un animal especialmente sensible.
También conviene vigilar el ruido: los aparatos demasiado ruidosos pueden inquietar a los animales de compañía en lugar de calmarlos.
La hidratación, una prioridad para prevenir el golpe de calor
Para reducir el riesgo de deshidratación, puedes repartir varios recipientes de agua en distintos puntos de la casa —cocina, pasillo, baño—. El agua debe estar siempre limpia y fresca, pero no helada. Si está demasiado fría, podrían aparecer molestias digestivas como diarrea o dolor abdominal.
Los gatos no sudan como nosotros
Los gatos apenas sudan. Sus glándulas sudoríparas se encuentran sobre todo en las almohadillas de las patas, así que su capacidad para regular la temperatura mediante la sudoración es muy limitada.

La prueba de la piel
Para comprobar si tu gato podría estar deshidratado, puedes hacer la prueba de la piel. Sujeta suavemente la piel de la zona de los hombros y estírala un poco. Debe volver a su sitio con rapidez. Esta misma comprobación también puede hacerse en un perro.
Con mucho calor, el gato puede tener diarrea
Si además observas síntomas inusuales como jadeo, lengua fuera, salivación excesiva o encías azuladas, acude de inmediato al veterinario. Igual que ocurre con el frío extremo, el calor intenso también puede provocar diarrea en el gato.
Si no hay signos de urgencia, lo recomendable es pedir cita con un profesional de salud animal para que valore su estado.
El seguro de salud para gatos de Santévet reembolsa gastos como consultas, tratamientos, pruebas diagnósticas o intervenciones quirúrgicas.
Temperatura corporal normal de un gato
- Hay hipotermia cuando la temperatura corporal desciende por debajo de 37,5 °C. Puede aparecer tras una exposición prolongada al frío.
- La temperatura habitual de un gato adulto san o se sitúa entre 38 y 39 °C.
- A partir de 39 °C, el animal entra en hipertermia. Por encima de 40 °C, se recomienda acudir al veterinario lo antes posible, ya que existe riesgo de golpe de calor.
Cómo mojar a un gato que no tolera el agua
El Turkish Van, también conocido como gato del lago de Van, es una raza famosa por su afinidad con el agua. En su caso, puede ofrecerse un recipiente poco profundo para que se refresque con tranquilidad. Aun así, el agua no debe estar helada, porque un cambio brusco de temperatura podría perjudicarlo.
| Según Le Point Vétérinaire, los baños con agua helada pueden provocar vasoconstricción periférica, lo que reduce los intercambios térmicos, además de temblores —que consumen energía— e incluso hipotermia. Por eso, es preferible usar agua fría. |
En el resto de los gatos, menos entusiastas del baño, puede pasarse por el cuerpo un paño o una toalla humedecida. Para potenciar el efecto refrescante, conviene insistir en zonas donde el pelo es más corto o menos denso, como el vientre.
Como las glándulas sudoríparas se concentran en las almohadillas, también puede humedecerse la parte inferior de las patas o sumergirlas brevemente para ayudarles a soportar mejor el calor.
Un pulverizador permite aplicar pequeñas gotas de agua sobre la piel y puede resultar útil en días muy calurosos. Eso sí, nunca debe dirigirse a los ojos, porque podría causar irritación o problemas oculares.
Cómo preparar una habitación fresca
Una estancia fresca puede convertirse en refugio para el gato durante las horas más duras del día. Lo ideal es ventilarla a primera hora de la mañana o por la noche, cuando la temperatura exterior baja. Si el ambiente no está excesivamente caliente, se pueden dejar las persianas o contraventanas abiertas para favorecer la circulación del aire. Dentro, conviene colocar su arenero, agua, comida y algunos juguetes para que tenga todo lo necesario sin necesidad de moverse demasiado.
Cepillarlo con frecuencia ayuda más de lo que parece
Los gatos de pelo largo, como el Maine Coon o el Persa, necesitan especial atención cuando suben las temperaturas. Cepillarlos con regularidad ayuda a retirar el pelo muerto, que actúa como una capa extra de calor. Si no se elimina, además, el gato puede ingerir demasiado pelo al acicalarse, favoreciendo la formación de bolas de pelo (trichobézoares), que luego cuesta expulsar.
Un cepillado a fondo conviene hacerlo con un cepillo adecuado y, en algunas zonas, con un peine, sobre todo en cuello, cola y parte inferior del cuerpo. También es importante acostumbrar al gato a estos cuidados desde pequeño. Si se introducen como parte de una rutina amable, pueden convertirse en un momento de juego y vínculo, no en una fuente de estrés.
¿Se puede llevar al gato en coche al peluquero?
Algunos peluqueros están especializados en gatos y ofrecen servicios como cepillado, baño o corte de pelo. Un profesional puede manejar mejor a un animal nervioso o impaciente, algo que a veces resulta más difícil en casa.
La esquila o el corte muy corto no se recomiendan en plena ola de calor. El manto protege de las quemaduras solares y, además, el aire que circula entre el pelo contribuye a regular la temperatura del cuerpo.
Consejo Santévet: para transportarlo, coloca una toalla húmeda en la base del transportín para que viaje más fresco.
En cualquier caso, nunca debe dejarse a un gato dentro del coche cuando hace calor. La temperatura interior puede subir con rapidez y convertir el vehículo en un lugar extremadamente peligroso.
| Temperatura exterior | Temperatura exterior | Temperatura exterior | |
|---|---|---|---|
| 10 minutos | 30°C | 35°C | 39°C |
| 20 minutos | 36°C | 45°C | 49°C |
| 30 minutos | 40°C | 49°C | 53°C |
| 40 minutos | 42°C | 51°C | 55°C |
Prevención: qué hacer antes de que lleguen las altas temperaturas
Ajusta sus horarios de salida
Si tu gato vive dentro de casa, una habitación preparada para él puede ser suficiente. Si tiene acceso al exterior, lo mejor es limitar las salidas a las horas más frescas. Entre las 10:00 y las 16:00 conviene mantenerlo dentro del hogar. Las salidas al amanecer o por la noche son más seguras.
Si no es posible evitar que salga, procura que tenga una zona sombreada donde resguardarse del sol y varios recipientes con agua fresca. También es importante reducir la actividad física cuando la temperatura es muy elevada, igual que se recomienda hacer con los perros.
Si come menos y jadea por el calor, adapta su alimentación
Durante una ola de calor, la dieta del gato puede modificarse ligeramente. Una opción útil es combinar sus croquetas con alimento húmedo, como la comida en lata o la pâtée, que aporta una dosis extra de agua. Si se hace este cambio, conviene introducirlo poco a poco para evitar trastornos digestivos.
| Según el manual veterinario de Merck, los alimentos en conserva para animales de compañía contienen entre un 60% y más de un 87% de humedad. Los alimentos secos contienen entre un 3% y un 11% de agua, y los semihúmedos entre un 25% y un 35%. La mayoría de los mamíferos necesita alrededor de 44 a 66 mL/kg de peso corporal. |
Para ayudar a prevenir la deshidratación, también puedes añadir un poco de agua a sus croquetas habituales. Así se ablandan y, al mismo tiempo, se incrementa la ingesta de líquido.
Las golosinas congeladas también pueden ser una buena idea. Se pueden preparar con caldo o carne picada mezclados con agua y luego congelados. Otra posibilidad es congelar un poco de su comida húmeda para ofrecérsela en forma de pequeño bloque o helado. Al lamerla, el gato se alimenta, se hidrata y se refresca al mismo tiempo.
Casos especiales: gatitos, gatos mayores o enfermos
- Los animales con sobrepeso son especialmente vulnerables con el calor. Puede ser necesario reducir ligeramente su ración, siempre con el consejo del veterinario, que podrá valorar si requiere una dieta específica. Su salud y bienestar dependen de ello.
- Los gatos mayores, los gatitos y los animales enfermos deben vigilarse de cerca durante los días muy calurosos. Hay que prestar atención a su hidratación y, para refrescarlos, pueden utilizarse accesorios o bolsas de gel que se colocan en la cama y deben haberse enfriado previamente en el congelador. Si notas cualquier cambio en sus hábitos o en su comportamiento, consulta sin demora con un profesional. Si adopta una postura extraña, podría estar sufriendo.
- Las razas braquicéfalas pueden pasarlo especialmente mal en verano, ya que su hocico corto dificulta una respiración normal y las hace más vulnerables. Los gatos blancos, por su parte, pueden sufrir quemaduras solares; es conveniente comentarlo con el veterinario.
Un gato puede verse afectado por las altas temperaturas con mucha rapidez. Por eso es tan importante saber cómo refrescarlo con seguridad. Con algunas medidas sencillas, es posible mejorar su confort y ayudarle a pasar mejor el verano.
Si un gato bebe agua realmente helada, puede sufrir molestias digestivas. Podría vomitar o tener diarrea. La temperatura más adecuada ronda los 15 °C.
Es completamente normal que un gato coma menos cuando hace calor. En épocas de canícula se mueve menos y necesita menos energía. Además, la digestión genera calor, así que reducir la cantidad de comida puede ayudarle a no sobrecalentarse.
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