Un gato puede albergar numerosos parásitos, tanto si vive solo dentro de casa como si sale al exterior. En términos generales, se distinguen los parásitos externos, que viven sobre la piel o en el pelaje, y los parásitos internos, que se desarrollan dentro del organismo, sobre todo en el aparato digestivo.
Pulgas
Las pulgas son de los parásitos externos más frecuentes en el gato. Ctenocephalides felis, la pulga del gato, se alimenta de sangre y puede causar un picor muy intenso.
En algunos animales aparece además una dermatitis alérgica por picaduras de pulga, con prurito intenso, costras y lesiones cutáneas, sobre todo en la espalda y en la base de la cola.
Las pulgas también pueden actuar como vehículo de otros agentes. Al ingerirlas durante el acicalamiento, el gato puede contraer, por ejemplo, la tenia Dipylidium caninum.
Ni siquiera un gato de interior está totalmente a salvo: las pulgas pueden entrar en casa a través de otro animal o desarrollarse a partir de huevos y larvas presentes en el entorno.
Garrapatas
Las garrapatas se adhieren a la piel para alimentarse de sangre. Afectan sobre todo a los gatos con acceso al exterior, que frecuentan jardines, hierba alta, matorrales o zonas arboladas.
Además de la irritación provocada por la mordedura, algunas garrapatas pueden transmitir agentes causantes de enfermedades como la anaplasmosis o ciertas infecciones por Cytauxzoon. En el gato, estas enfermedades son globalmente menos frecuentes que en el perro.
Ácaros
Varias especies de ácaros pueden parasitar al gato. Otodectes cynotis es el responsable de la sarna auricular felina, especialmente común en gatitos y en gatos que conviven en grupo. Suele provocar un picor notable y una abundante producción de cerumen marrón oscuro o negro.
Otros ácaros pueden afectar a la piel y causar lesiones, costras o un prurito a veces intenso. Es el caso de Notoedres cati, causante de la sarna notoédrica, hoy relativamente rara en Francia.
Lombrices redondas
Las lombrices redondas, o nematodos, viven sobre todo en el tubo digestivo. Una de las más frecuentes es Toxocara cati, un áscaris que puede medir varios centímetros en la edad adulta.
Los gatitos están especialmente expuestos y pueden infectarse, entre otras vías, a través de su madre durante la lactancia. En gatos más adultos, el contagio puede producirse tras ingerir huevos presentes en el ambiente o pequeñas presas infestadas.
Una infestación importante puede causar abdomen abultado, trastornos digestivos, retraso en el crecimiento o pérdida de peso.
Los gatos también pueden verse afectados por anquilostomas, pequeños gusanos que se fijan a la pared intestinal y se alimentan, entre otras cosas, de sangre.
Lombrices planas o tenias
Las tenias son gusanos planos que pueden parasitar el intestino del gato. Dipylidium caninum es una de las más conocidas. El gato suele adquirirla al ingerir una pulga infestada durante el acicalamiento.
Algunos segmentos del parásito, con aspecto de granos de arroz, pueden verse alrededor del ano, en las heces o en las zonas de descanso.
Otras tenias se contraen cuando el gato caza y consume roedores u otras presas pequeñas.

Lombrices pulmonares
Algunos gusanos pueden desarrollarse en las vías respiratorias. Aelurostrongylus abstrusus es una de las principales lombrices pulmonares del gato. El contagio se produce, entre otras vías, cuando el animal ingiere hospedadores intermedios como babosas o caracoles, o presas que previamente han comido esos moluscos.
Muchos gatos infestados presentan pocos o ningún síntoma. En los casos más marcados pueden aparecer tos, dificultad para respirar o falta de aire.
Protozoos digestivos
Los gatos también pueden verse afectados por parásitos microscópicos unicelulares, llamados protozoos.
Giardia duodenalis causa la giardiosis felina, que puede provocar diarreas crónicas o recurrentes, especialmente en animales jóvenes y en gatos que viven en colectividad.
Las coccidias del género Cystoisospora también pueden generar trastornos digestivos, sobre todo en gatitos.
Por último, Toxoplasma gondii, responsable de la toxoplasmosis, tiene al gato como hospedador definitivo. La mayoría de los gatos infectados no muestran síntomas, pero pueden eliminar temporalmente ooquistes del parásito en las heces tras una primera infección.
En resumen, un gato puede albergar varios tipos de parásitos a la vez, incluso sin signos visibles. El riesgo depende, entre otros factores, de su edad, estilo de vida, acceso al exterior, alimentación y contacto con otros animales.
¿Cuánto cuesta tratar los problemas parasitarios en el gato?
El precio depende del parásito implicado, de los síntomas del gato y de las pruebas necesarias para identificarlo. Una infestación sencilla por pulgas o lombrices digestivas puede resolverse con un antiparasitario, mientras que una giardiosis o una parasitosis que cause síntomas importantes puede requerir varios análisis y consultas.
| Acto o tratamiento | Precio orientativo sin seguro |
|---|---|
| Consulta veterinaria | 30 a 60 € |
| Coprología simple | 15 a 30 € |
| Análisis de heces con búsqueda específica | 25 a 45 € |
| Prueba específica para Giardia | 30 a 60 € |
| PCR parasitaria | 60 a 100 € |
| Desparasitante para gato | 8 a 15 € por toma |
| Tratamiento antiparasitario externo | 10 a 30 € aprox. |
| Tratamiento de la giardiosis | 15 a 40 € |
| Análisis de control tras el tratamiento | 20 a 40 € |
Una infestación simple por gusanos o parásitos externos puede tratarse por unas pocas decenas de euros cuando no hacen falta pruebas adicionales. El coste aumenta cuando hay que identificar con precisión el parásito o tratar una enfermedad como la giardiosis.
En esta última, la consulta, las pruebas, el tratamiento y el control pueden sumar unos 135 a 340 €, según los exámenes realizados. También pueden añadirse gastos extra si hay deshidratación, anemia u otra complicación que requiera atención adicional.
Estos importes son orientativos y pueden variar según la clínica veterinaria, la región y el tratamiento elegido. Según la póliza contratada, parte o la totalidad de los gastos de diagnóstico y tratamiento de una parasitosis puede estar cubierta por el seguro de salud del gato.
¿Qué parásitos del gato se transmiten a las personas?
Algunos parásitos del gato son zoonóticos, es decir, también pueden infectar al ser humano. Los principales son:
- Toxocara cati: este gusano redondo puede causar toxocariasis tras la ingestión accidental de huevos presentes en el ambiente.
- Dipylidium caninum: esta tenia puede infectar de forma excepcional a las personas si ingieren una pulga infestada.
- Toxoplasma gondii: responsable de la toxoplasmosis felina, puede transmitirse a los humanos y se vigila especialmente en mujeres embarazadas no inmunizadas y en personas inmunodeprimidas.
- Giardia: algunas cepas pueden tener potencial zoonótico.
- Pulgas: pueden picar a las personas y causar picor.
- Garrapatas: pueden entrar en la vivienda y fijarse después en una persona.
Una buena higiene, una protección antiparasitaria adecuada y la desparasitación regular ayudan a reducir estos riesgos.
¿Cuáles son los síntomas de una infestación parasitaria en el gato?
Los síntomas cambian mucho según el tipo de parásito, su localización y la intensidad de la infestación. Algunos gatos pueden tener parásitos sin mostrar ningún signo, mientras que otros desarrollan problemas digestivos, cutáneos o generales.
Trastornos digestivos cuando hay parásitos internos
Las lombrices digestivas y algunos protozoos como Giardia pueden provocar distintos síntomas:
- Diarrea, a veces crónica o intermitente
- Vómitos
- Abdomen abultado, sobre todo en gatitos
- Pérdida de peso pese a mantener el apetito
- Disminución del apetito
- Retraso del crecimiento en gatos jóvenes
- Presencia de gusanos o pequeños segmentos con aspecto de granos de arroz en las heces o alrededor del ano
Una infestación importante por ciertos gusanos también puede causar anemia, cansancio o deterioro del estado general.
Picor y lesiones cutáneas con los parásitos externos
Las pulgas, los ácaros y, en menor medida, las garrapatas pueden provocar manifestaciones en la piel. Un gato infestado puede rascarse, lamerse o morderse más de lo habitual.
Las pulgas pueden causar costras, pérdida de pelo o una dermatitis muy marcada en gatos alérgicos a su saliva. A veces se observan pequeños puntos negros en el pelaje, que corresponden a sus heces.
La sarna auricular causada por Otodectes cynotis se manifiesta sobre todo con picor en las orejas, sacudidas de cabeza y abundante cerumen marrón oscuro o negro.
Tos o problemas respiratorios
Algunos parásitos, en especial las lombrices pulmonares, pueden afectar al aparato respiratorio. En esos casos el gato puede mostrar tos, respiración acelerada, falta de aire o, en los cuadros más graves, verdaderas dificultades respiratorias.
Signos generales a veces poco llamativos
Una parasitosis también puede expresarse mediante síntomas muy inespecíficos como cansancio inusual, menos actividad, pérdida de apetito o adelgazamiento.
La ausencia de síntomas no excluye una infestación. Algunos parásitos pueden permanecer durante mucho tiempo sin provocar signos evidentes, de ahí la importancia de una prevención adaptada al estilo de vida del gato y de un seguimiento veterinario regular.
Los parásitos a veces requieren varias consultas y pruebas para ser identificados. Si se desea anticipar mejor los gastos veterinarios del gato, conviene revisar las distintas fórmulas de seguro de salud disponibles con un asesor.
La presencia de parásitos no siempre es visible a simple vista. Aun así, hay señales que pueden alertar, como picor intenso, diarrea persistente, adelgazamiento, abdomen abultado en el gatito o presencia de parásitos en las heces o en el pelaje.
Las pulgas pueden observarse directamente en el pelo o detectarse por sus deyecciones, que parecen pequeños puntos negros. Las garrapatas suelen verse o notarse al tacto cuando están fijadas a la piel del gato. En la sarna auricular, puede apreciarse un cerumen marrón oscuro abundante.
En el caso de los parásitos internos, el diagnóstico suele ser menos evidente. A veces se encuentran segmentos de tenia parecidos a granos de arroz alrededor del ano o en las heces, pero la mayoría de las lombrices y protozoos no son visibles directamente.
Si se sospecha una parasitosis, el veterinario puede realizar distintas pruebas:
- Exploración clínica, para buscar signos compatibles con una infestación parasitaria.
- Análisis de heces o coprología, para detectar huevos, larvas o ciertos protozoos.
- Pruebas específicas, como un test de antígenos o una PCR, especialmente cuando se sospecha giardiosis.
- Pruebas complementarias, por ejemplo un análisis de sangre o pruebas de imagen, cuando se sospecha una parasitosis más compleja.
Un resultado negativo no siempre descarta por completo una parasitosis, porque algunos parásitos no se eliminan de forma continua en las heces. Por eso el veterinario puede recomendar repetir las muestras según el contexto.
Según un estudio europeo, el 35,1 % de los gatos analizados albergaba al menos un parásito interno y el 29,6 % al menos un parásito externo. En un mismo animal podían coexistir varios parásitos.
El tratamiento depende del parásito identificado. Las pulgas y las garrapatas se eliminan con antiparasitarios externos, mientras que las lombrices digestivas requieren un desparasitante adecuado. Algunas parasitosis, como la giardiosis, necesitan un tratamiento específico prescrito por el veterinario.
En caso de pulgas o giardiosis, también es importante limpiar el entorno del gato para reducir el riesgo de reinfestación.
Consejo útil: no utilices nunca un antiparasitario para perros en un gato sin consultar antes al veterinario. Algunos productos, especialmente los que contienen permetrina, pueden ser muy tóxicos para los gatos.
El veterinario también puede establecer un protocolo de prevención adaptado a la edad, al estilo de vida y a los hábitos del gato.
Ultimas Entradas Publicadas
Cómo construir un refugio móvil para tu perro
Protección para coche y perro: guía completa 2026
Cómo organizar una salida inmersiva en un parque de atracciones en Normandía sobre las mariposas tropicales
Cómo elegir tu centro ecuestre: los criterios esenciales –
Cómo proteger a tu mascota contra pulgas y garrapatas?
¿Qué raza de caballo es adecuada para un jinete principiante? –
Carnet de salud del conejo: guía completa para hacerlo bien
Cojinetes del gato: función y cuidados esenciales
Desratización y desratonización: cómo funciona (precio, método, obligaciones) –
