Detrás de su aspecto refinado, el Spitz Japonés es un perro pequeño, lleno de energía y sorprendentemente resistente para su tamaño. Tiene una gran necesidad de contacto con su persona de referencia y aprovecha cualquier ocasión para buscar cariño, compañía y atención. Suele ser muy afectuoso y, por su tendencia a seguir a su familia a todas partes, puede convertirse fácilmente en un auténtico “perro pegajoso”.
Es sociable y juguetón, por lo que suele integrarse muy bien en la vida familiar, especialmente en hogares con niños. Le encanta participar en momentos compartidos y siempre está dispuesto a correr, jugar o aprender algo nuevo. Su vivacidad mental le permite captar rápido lo que ocurre a su alrededor, lo que lo convierte en un perro atento y despierto.
Con personas desconocidas puede mostrarse algo reservado al principio. No es un rasgo preocupante, sino una característica que suele atenuarse con una socialización temprana y bien hecha. Esa prudencia, unida a su lealtad, hace de él un buen perro de alerta: no suele pasar por alto lo que considera inusual cerca de casa.
¿Cuáles son las aptitudes del Spitz Japonés?
El Spitz Japonés es inteligente, pero su obediencia no siempre es automática. Puede mostrarse algo testarudo e independiente, sobre todo en las primeras etapas del aprendizaje. Por eso conviene educarlo con paciencia, regularidad y una estructura clara, sin dejar que la simpatía del cachorro sustituya al trabajo constante.
Responde mejor a una educación coherente, con sesiones breves, dinámicas y motivadoras. Su gusto por el juego es una excelente herramienta para enseñarle órdenes básicas y reforzar hábitos correctos. La firmeza no implica dureza: lo ideal es mantener un marco estable y convertir el aprendizaje en una experiencia positiva.
La socialización temprana es igualmente importante. También resulta útil trabajar cuanto antes ejercicios simples como “sentado”, “tumbado” o “junto”. Si hace falta apoyo, puede ser muy útil recurrir a un educador canino que trabaje con métodos de refuerzo positivo, especialmente para asentar buenos hábitos desde el principio.
¿El Spitz Japonés ladra mucho?
El Spitz Japonés ladra de forma moderada, sobre todo cuando detecta algo que le llama la atención o le parece fuera de lo normal cerca del hogar. Es un perro vigilante y naturalmente algo desconfiado con los extraños, lo que explica que sea un buen perro de alerta. Aun así, no suele tener un temperamento agresivo; más bien avisa y observa.
Según la tesis de Emilie BRETON, como otros perros japoneses, este perro se considera “despierto, poco ruidoso” y, de hecho, el exceso de ladrido se contempla como un defecto en el estándar. Por el contrario, no tiene fama de ser pendenciero con otros perros.

¿Cuáles son las características físicas de este Spitz de Japón?
Como todos los perros de tipo Spitz, el Spitz Japonés presenta una silueta compacta, armónica y elegante. Su cuerpo está bien proporcionado, con una cruz marcada y un lomo corto y recto. Entre sus rasgos más distintivos destacan el pecho bien desarrollado y la grupa ancha, que le dan una marcha segura y a la vez muy grácil.
El pelaje del Spitz Japonés
Este perro luce un manto muy abundante y pertenece a las razas de perros de color blanco. El pelo es largo en la capa externa, mientras que el subpelo es corto, denso y muy suave. Su cuello con abundante pelo y su cola en penacho le aportan una presencia noble y muy reconocible.
Tamaño y peso del Spitz Japonés
Es un perro pequeño, pero robusto y bien equilibrado. Los machos pueden alcanzar hasta 38 cm a la cruz, mientras que las hembras miden entre 25 y 35 cm. Su peso suele situarse entre 6 y 10 kg, siendo las hembras generalmente algo más ligeras.
La cabeza del Spitz Japonés
El hocico es puntiagudo, en forma de cuña, y termina suavemente afinado hacia la trufa negra. Sus orejas, pequeñas, triangulares y de inserción alta, se apoyan sobre una cabeza proporcionada, con stop bien definido. Los ojos, oscuros, almendrados, ligeramente oblicuos y de tamaño medio, le dan una expresión despierta e inteligente que forma parte de su encanto. El cráneo es moderadamente ancho y abombado, ensanchándose hacia la parte posterior.
Las enfermedades del Spitz Japonés
Fractura de una extremidad
Este perro no presenta grandes problemas de salud conocidos, pero puede sufrir una fractura en una pata durante un paseo o a causa de un accidente doméstico. Las fracturas suelen producirse tras caídas, saltos mal aterrizados o golpes.
El veterinario podrá entonces realizar una intervención quirúrgica para reducir la fractura. El tratamiento dependerá de la gravedad: una fractura simple puede requerir solo inmovilización con una férula, mientras que una lesión más compleja puede precisar clavos o placas quirúrgicas. La recuperación suele durar entre 6 y 8 semanas, periodo durante el cual es fundamental restringir la actividad del perro para favorecer una correcta consolidación ósea.
Intoxicación alimentaria
El Spitz también puede intoxicarse con determinados alimentos, especialmente el chocolate, que resulta muy tóxico para los perros. Este tipo de intoxicación no debe subestimarse, ya que puede llegar a ser mortal. Según la cantidad ingerida, puede ser necesaria la hospitalización.
Otros alimentos como la cebolla, el ajo, la uva o los frutos secos también son peligrosos y pueden provocar trastornos digestivos graves e incluso insuficiencia renal. Si se sospecha una intoxicación, hay que contactar de inmediato con el veterinario.
La piodermitis
Esta raza también puede presentar problemas cutáneos como atopia, demodicosis, eccema o piodermitis. Estas afecciones dermatológicas pueden verse favorecidas por alergias alimentarias o ambientales, así como por un mantenimiento del pelaje poco adecuado.
Las revisiones veterinarias periódicas ayudan a detectar y tratar con rapidez este tipo de problemas. Un manto apagado o un rascado excesivo deben servir de aviso.
Sarro dental
Conviene también cepillar los dientes del perro con regularidad para reducir la placa y evitar la aparición de sarro. El cuidado dental diario es importante, porque los problemas bucodentales pueden derivar en complicaciones mayores, como infecciones de las encías o enfermedades cardíacas.
El veterinario también puede realizar una limpieza dental si hace falta. Para ayudar a mantener una buena salud oral, es recomendable ofrecer una alimentación adecuada y juguetes pensados para favorecer la limpieza mecánica de los dientes.
La alimentación del Spitz Japonés
Para mantener a tu perro Spitz Japonés en buena forma, se recomienda ofrecerle croquetas o alimento húmedo de calidad. Una dieta bien formulada ayuda a conservar su salud y a mantener un pelaje brillante gracias a las proteínas animales y a los ácidos grasos esenciales.
También es importante ajustar bien las raciones según su edad, nivel de actividad y peso, ya que puede ganar kilos con facilidad. La orientación de un veterinario ayudará a adaptar su alimentación para evitar el sobrepeso sin comprometer su vitalidad.
Presupuesto a prever para un Spitz Japonés
Además del precio de compra, el Spitz Japonés requiere un presupuesto anual para su alimentación, sus cuidados veterinarios, su mantenimiento y sus accesorios. Aunque suele ser un perro resistente, puede presentar algunas afecciones oculares, dermatológicas o dentales que generen gastos a lo largo de su vida.
Gastos veterinarios
| Gastos veterinarios | Tarifas medias |
|---|---|
| Consulta veterinaria | 40 a 60 € |
| Vacunación anual | 70 a 90 € |
| Desparasitación interna | 15 a 25 € |
| Antiparasitarios | 10 a 25 €/mes |
| Castración | 250 a 450 € |
| Esterilización | 350 a 600 € |
| Detartraje | 120 a 300 € |
| Cirugía de luxación de rótula | 1 000 a 2 000 € |
| Cirugía de cataratas | 1 000 a 2 000 € |
| Tratamiento de alergias cutáneas | 200 a 600 €/año |
| Otitis | 80 a 150 € |
Alimentación
El Spitz Japonés es un perro pequeño y dinámico que se beneficia de una alimentación premium adaptada a su edad y a su nivel de actividad.
| Alimentación | Precio medio |
|---|---|
| Pienso premium | 25 a 40 €/mes |
| Premios | 5 a 10 €/mes |
| Suplementos alimenticios (si son necesarios) | 10 a 20 €/mes |
Cuidados
El pelaje blanco y abundante del Spitz Japonés necesita un cepillado regular para conservar su aspecto y limitar la formación de nudos.
| Cuidados | Precio medio |
|---|---|
| Cepillo o carda | 15 a 35 € |
| Champú para perros | 10 a 25 € |
| Cortaúñas | 10 a 20 € |
| Pelaje (si es necesario) | 40 a 80 € |
Otros gastos
| Otros gastos | Precio medio |
|---|---|
| Cama | 40 a 100 € |
| Comederos y bebederos | 15 a 40 € |
| Collar, correa o arnés | 20 a 80 € |
| Juguetes | 40 a 120 €/año |
| Transportín | 40 a 100 € |
¿Cuánto cuesta un Spitz Japonés en un criadero?
El precio de un cachorro Spitz Japonés inscrito en el LOF suele situarse entre 1 200 y 2 000 €, en función de la reputación del criadero, la línea, el sexo y las cualidades del cachorro.
¿Qué presupuesto anual total hay que prever para un Spitz Japonés?
Sumando los gastos habituales y una reserva media de 300 a 600 € al año para enfermedades e imprevistos veterinarios, conviene prever un presupuesto anual de unos 1 000 € a 2 200 €, sin incluir el precio de compra del cachorro ni la adquisición inicial del material.
El seguro de salud para perros permite el reembolso de consultas, análisis, tratamientos y cirugías.
¿Cuál es el dueño ideal para un Spitz Japonés?
El Spitz Japonés se lleva bien con casi todo el mundo, ya sea una familia con niños o una persona mayor, siempre que su cuidador pueda dedicarle tiempo y atención a diario. A veces necesita un poco de distancia, pero suele volver por sí mismo para buscar contacto cuando se siente listo. Ese punto de independencia forma parte de su encanto, aunque requiere comprensión. Disfruta tanto de los momentos tranquilos como de las sesiones de juego más intensas.
En un piso se encuentra a gusto, pero necesita salidas frecuentes. Una caminata diaria de una hora, repartida idealmente en varios paseos cortos, le ayuda a mantenerse equilibrado. También es importante socializarlo desde pequeño con otros animales para evitar que se vuelva demasiado territorial. Con una buena base, será un perro agradable y adaptable.
Actividades para hacer con un Spitz Japonés
Es un perro enérgico que puede practicar numerosos deportes caninos como agility, canicross, obediencia rítmica o, de forma más sencilla, juegos de pelota y frisbee. Su inteligencia y rapidez mental lo convierten en un candidato excelente para este tipo de ejercicios.
Elige juguetes seguros para perros, acordes a su tamaño y lo bastante resistentes. También puedes esconder comida en ellos o utilizar juguetes interactivos, algo que estimula su curiosidad y mantiene activo su cerebro.
Gracias a su denso pelaje soporta bien el frío y disfruta mucho de los paseos al aire libre. Especialmente le gustan las caminatas largas por bosques o parques, donde puede explorar el entorno y gastar energía con libertad.
El mantenimiento del Spitz Japonés
El arreglo del Spitz Japonés y la caída del pelo
Aunque tiene un manto abundante, el pelaje del Spitz Japonés resulta relativamente sencillo de mantener. La muda, eso sí, puede ser intensa, con caída de mechones o bolas de pelo. Durante esos periodos, el cepillado diario es imprescindible.
Consejo de Santévet: para conservar la blancura brillante del pelaje, utiliza un champú específico para perros de pelo blanco.
También conviene limpiar con regularidad los ojos y las orejas para evitar acumulación de suciedad y mantener una buena higiene. Son gestos simples, pero muy útiles para su bienestar general.
¿Cuál es la esperanza de vida de un Spitz Japonés?
Al igual que el perro de raza Finnois de Laponie, la esperanza de vida del Spitz Japonés suele situarse entre 12 y 14 años, aunque algunos ejemplares pueden superar los 15 años según su salud y sus condiciones de vida.
¿Cuál es la diferencia entre un Spitz Alemán y un Spitz Japonés?
Al comparar un Spitz Japonés con un Spitz Alemán, se percibe enseguida que comparten un aire de familia, aunque las diferencias se hacen evidentes al observarlos con más atención.
A nivel físico
El Spitz Japonés tiene una silueta algo más alargada, mientras que el Spitz Alemán suele mostrar proporciones más cuadradas. También hay diferencias claras en tamaño y color: el Alemán existe en varios formatos, desde el diminuto Pomerania hasta el gran Spitz Lobo. Puede ser negro, naranja, marrón, gris, crema… En resumen, hay opciones para muchos gustos. El Japonés, en cambio, mantiene un único formato y siempre luce un pelaje blanco y brillante.
A nivel de carácter
En temperamento, el Japonés suele ser más tranquilo. Ladra poco, solo cuando lo considera necesario, y presenta un carácter bastante equilibrado. El Alemán, por su parte, suele ser más expresivo y vocal. Y también hay un detalle inconfundible en la mirada del Spitz Japonés: sus ojos ligeramente rasgados le dan una expresión suave, casi traviesa.
Origen del Spitz Japonés
La historia comienza en la década de 1920, cuando los primeros Spitz blancos atravesaron Siberia y el noreste de China antes de llegar a Japón. En los años 30, el país siguió enriqueciendo la línea con la importación de otros perros procedentes de Norteamérica, Australia y China. Estos aportes permitieron poco a poco consolidar una raza propia: más pequeña, más refinada y con un temperamento bien definido.
El Spitz Japonés descendería del gran Spitz Alemán blanco introducido en Japón
a comienzos del siglo XX. Tras varios cruces realizados con el objetivo de mejorar la raza, el estándar del Spitz Japonés fue establecido por el Kennel Club Japonés después de la Segunda Guerra Mundial.
Desde entonces, la raza ha conquistado muchos hogares y ha sido reconocida por la Fédération Cynologique Internationale, aunque sigue siendo bastante rara fuera de Japón.
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