El conejo doméstico está predispuesto a ciertas enfermedades. Ante el menor síntoma o la menor duda, el tutor debe acudir al veterinario, que evaluará al animal y prescribirá el tratamiento adecuado tras el diagnóstico.
La mixomatosis
La mixomatosis está causada por un virus. Conviene saber que algunos conejos pueden ser portadores sanos, es decir, albergar el agente sin mostrar signos evidentes durante un tiempo.
No existe un tratamiento específico para curarla, por lo que la prevención es la medida más importante. La vacunación está especialmente recomendada, incluso en conejos que viven en el interior, ya que también pueden estar expuestos al riesgo si, por ejemplo, tienen acceso a un balcón. Con buenos cuidados, la esperanza de vida de un conejo puede alcanzar entre 5 y 8 años.
La VHD
La VHD, sigla de Viral Hemorragic Disease, es una enfermedad con un pronóstico muy grave. Frente a ella existe una vacuna que ayuda a proteger eficazmente al conejo.
Diarrea y trastornos digestivos
Como ocurre con cualquier animal de compañía, la diarrea debe alertar al tutor. No conviene esperar a ver si desaparece por sí sola, porque además del riesgo de deshidratación, la vida del conejo puede verse comprometida. Los ejemplares jóvenes son especialmente vulnerables a este tipo de problemas.
En general, cualquier alteración en las heces merece atención. Un cambio de consistencia, una producción anormal o la aparición de síntomas acompañantes son motivos suficientes para consultar sin demora.
El conejo doméstico tampoco está libre del riesgo de oclusión intestinal, que puede producirse por la presencia de un cuerpo extraño o incluso por la ingestión de bolas de pelo.
Los cálculos urinarios
El conejo tiene predisposición a formar cálculos urinarios. En algunos casos, puede tener dificultades para expulsarlos con la orina, lo que hace necesaria una consulta veterinaria rápida.
La alimentación influye de manera decisiva en la aparición de estos cálculos. Por eso es importante evitar los alimentos con un contenido elevado en calcio y revisar con cuidado la dieta habitual del animal.
La pasteurelosis
Esta enfermedad está causada por una bacteria y su periodo de incubación oscila entre una y dos semanas.
Al igual que ocurre con otras patologías, algunos conejos pueden ser portadores sanos. La pasteurelosis puede afectar a distintos órganos y sistemas, entre ellos los ojos, los oídos y el aparato respiratorio.
Los problemas dentales
La alimentación desempeña un papel fundamental en la correcta higiene bucodental del conejo. Como sus dientes crecen de forma continua, pueden aparecer abscesos si no se mantienen unas condiciones adecuadas.
Según la gravedad del caso, el veterinario podrá indicar un tratamiento con antibióticos o incluso recurrir a la cirugía. El conejo también puede sufrir maloclusión, de modo que la calidad de los alimentos que recibe debe ser excelente.
Las pododermatitis
El conejo no tiene almohadillas en las patas traseras, por lo que esa zona queda poco protegida. Esto lo hace más propenso a las pododermatitis, es decir, a las afecciones que afectan a la parte inferior de las patas.
Estas lesiones no siempre son visibles para el tutor y su evolución puede ser lenta. A menudo comienzan con una simple rojez, pero aun así deben tratarse cuanto antes para evitar que empeoren.
Las afecciones oculares
Numerosas enfermedades pueden afectar al ojo del conejo, un órgano extremadamente sensible que no debe tratarse nunca con automedicación. Cualquier signo anormal, como secreción, enrojecimiento o molestias evidentes, exige una visita veterinaria rápida.
Algunas patologías avanzan con gran rapidez. Además, el parásito Encephalitozoon cuniculi también puede afectar al ojo del conejo; se trata de una zoonosis, es decir, una enfermedad transmisible al ser humano, y representa una preocupación especial en personas con las defensas bajas.
Las enfermedades respiratorias
El conejo debe tener siempre la nariz limpia. Cualquier signo como tos, respiración dificultosa o falta de aire es motivo suficiente para acudir al veterinario.
También hay que tener en cuenta que soporta mal las temperaturas elevadas y puede sufrir un golpe de calor. En verano, y especialmente durante los desplazamientos, es fundamental extremar la vigilancia. El golpe de calor constituye una auténtica urgencia veterinaria.
El seguro de salud para el conejo doméstico
SantéVet, especialista en seguro de salud para perros, gatos y NAC (nuevos animales de compañía), ofrece una fórmula que reembolsa los gastos veterinarios en caso de enfermedades o accidentes en el conejo doméstico.
La cobertura incluye consultas, también en situaciones de urgencia, análisis, radiografías, medicamentos prescritos por el veterinario, hospitalización, cirugías y otros actos habituales, lo que ayuda a afrontar mejor los costes de mantenimiento de un conejo.
El veterinario puede elegirse libremente. Así, si se viaja con el conejo, es posible acudir a otro profesional distinto del habitual.
SantéVet
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