Características, alojamiento, dieta y otra información
Los camaleones son criaturas fascinantes, pero no son la mejor mascota para todo el mundo. Sus necesidades de cuidado son muy específicas y, además, se estresan con facilidad, por lo que no resultan adecuados para personas que se inician en el manejo de reptiles.
En cambio, los camaleones “verdaderos”, también conocidos como camaleones del Viejo Mundo y famosos por su capacidad para cambiar de color, sí pueden convertirse en animales de compañía muy interesantes para quien esté dispuesto a asumir ese reto.
Advertencia
Como animales territoriales y solitarios, los camaleones deben mantenerse por separado; los machos, en particular, suelen ser muy agresivos entre sí.
Descripción general de la especie
NOMBRE COMÚN: Camaleón
NOMBRE CIENTÍFICO: Chamaeleonidae
TAMAÑO ADULTO: muy variable: el mayor puede alcanzar 60 cm y el más pequeño 1,5 cm
ESPERANZA DE VIDA: de 3 a 10 años en cautiverio
Comportamiento y temperamento
Los camaleones jóvenes suelen tener un color gris o marrón y apenas modifican su tonalidad. Alrededor de los cinco meses desarrollan el color adulto y la capacidad de cambiar de color de forma más evidente, y entonces pueden mostrar tonos como verde, verde azulado, turquesa y negro.
El cambio de color les sirve para camuflarse, regular la temperatura corporal y comunicarse con otros camaleones. Igual que ocurre con los anolis, estas variaciones también responden a emociones, estrés, temperatura, condiciones de iluminación, presencia de otro camaleón y otros estímulos del entorno.
Por lo general, un camaleón de color marrón oscuro o negro está estresado, mientras que los tonos más vivos suelen asociarse con un estado más relajado o favorable.
Para capturar a sus presas, los camaleones utilizan la lengua. Esta puede llegar a medir hasta 1,5 veces la longitud de su cuerpo, lo que les permite atrapar insectos a distancia. Su dieta se basa principalmente en insectos, aunque algunas especies también consumen vegetación y pequeños invertebrados.
Las patas del camaleón tienen tres dedos orientados en una dirección y dos en la opuesta, una adaptación que les da una gran sujeción sobre las ramas donde pasan la mayor parte del tiempo. Muchas especies también cuentan con cola prensil. Sus ojos son globulares y se mueven de manera independiente, como si fueran pequeñas torretas, lo que les permite vigilar una zona amplia para localizar alimento y detectar depredadores.

Alojamiento de un camaleón como mascota
Los hábitos naturales de estos reptiles hacen que su mantenimiento sea complicado. Los camaleones son arborícolas, es decir, viven exclusivamente en los árboles. Necesitan un terrario con abundante vegetación para trepar y esconderse, y el espacio debe ser amplio.
Para los camaleones de mayor tamaño se recomienda una instalación de 90 x 90 cm y 120 cm de alto, aunque cuanto más espacio haya, mejor. La ventilación debe ser excelente y lo ideal es un terrario con malla en tres lados. La malla de poliéster o alambre recubierto de vinilo suele preferirse porque ayuda a evitar lesiones en los dedos.
Conviene colocar ramas de distintos grosores para facilitar el desplazamiento, y gran parte del interior debe estar ocupada por estas ramas o por plantas vivas. Es importante comprobar que las plantas no sean tóxicas, ya que el camaleón puede mordisquear las hojas. También debe evitarse un sustrato formado por partículas pequeñas, como grava, arena, corteza o musgo, para reducir el riesgo de que el animal lo ingiera accidentalmente al capturar presas.
El recinto debe incluir además varias zonas de asoleamiento con distintas temperaturas. Algunas especies prefieren un ambiente más cálido y otras uno algo más fresco, así que es fundamental conocer las necesidades concretas de la especie que se tenga.
Los camaleones obtienen el agua de las gotas que se acumulan en las hojas, por lo que normalmente no beben de un recipiente. Para que se hidraten bien, conviene instalar un sistema de goteo o pulverizar el terrario al menos dos veces al día.
Los sistemas de goteo pueden comprarse ya hechos o improvisarse con un recipiente de agua colocado sobre la jaula y un pequeño orificio, e incluso con cubitos de hielo situados encima del alojamiento para que se derritan lentamente y goteen en el interior. Si se usa este método, la zona de hidratación debe mantenerse siempre en el mismo lugar para que el camaleón aprenda dónde encontrar el agua. La pulverización también ayuda a conservar una humedad adecuada.
Con un sistema de goteo, el exceso de agua debe recogerse y retirarse para evitar que la humedad suba demasiado.
Luz
Los camaleones necesitan exposición a rayos UVA y UVB. Además, permitir algo de luz solar natural a través de una ventana abierta —teniendo en cuenta que el cristal filtra casi toda la radiación UV necesaria— puede ayudar a mantenerlos más sanos y activos. Las luces UVB deben permanecer encendidas 10 horas al día.
Advertencia
Sigue las instrucciones del fabricante para evitar provocar quemaduras térmicas al camaleón.
Alimentación y agua
Los camaleones suelen encontrarse mejor con una dieta variada basada en insectos, así que conviene ofrecerles el mayor número posible de presas diferentes. Grillos, gusanos de la harina, supergusanos, gusanos de cera, polillas de cera y cucarachas son opciones adecuadas.
La presa debe estar bien alimentada con calcio antes de ofrecerla y, además, espolvorearse con un suplemento de calcio. También pueden ofrecerse pequeñas cantidades de verduras de hoja nutritivas —evitando espinacas, lechuga y col— y, en menor medida, otras verduras y frutas, ya que a veces las aceptan.

Problemas de salud frecuentes
Muchos camaleones presentan déficits de calcio y vitamina A, normalmente como consecuencia de una alimentación inadecuada. También son propensos al putrefacción bucal o estomatitis, una infección alrededor de la boca que provoca enrojecimiento y exceso de saliva.
Otra afección habitual es la enfermedad ósea metabólica. Puede ser mortal si no se trata correctamente, porque hace que los huesos del camaleón se vuelvan frágiles y esponjosos. Los animales afectados suelen mostrarse letárgicos y pueden perder el apetito.
Como ocurre con cualquier problema en el que la mascota parezca enferma o estresada, lo más recomendable es acudir a un veterinario especializado en reptiles. Antes de la consulta, es mejor evitar remedios caseros.
Cómo elegir tu camaleón
Al escoger un camaleón como mascota, lo ideal es buscar un ejemplar criado en cautividad. Los capturados en libertad suelen llegar muy estresados, con una alta carga parasitaria y muchas dificultades para adaptarse a las condiciones de cautiverio.
Los camaleones no son de los reptiles más resistentes ni los más fáciles de mantener, así que empezar con un animal ya debilitado complica todavía más la situación. Además, la captura y el transporte de camaleones —afortunadamente sometidos a una regulación más estricta— provocan la muerte de muchos ejemplares. Numerosos animales fallecen durante el traslado antes siquiera de llegar a la tienda.
Una vez encontrado un camaleón criado en cautividad, obsérvalo con calma. Debe verse activo y alerta, ser capaz de cambiar de color y presentar un cuerpo bien nutrido.
Qué tipos de camaleón son adecuados para principiantes
Diferentes especies de camaleón
Hay varias especies de camaleón que son populares como mascotas. Estas son algunas de las opciones más habituales:
- Camaleón velado
- Camaleón de Jackson
- Camaleón pantera
También puedes consultar otros perfiles de razas de camaleón si todavía estás valorando si este es el animal adecuado para ti.
