En Francia, cuando se habla de celebridades y animales, el primer nombre que suele venir a la mente es el de Brigitte Bardot. No es casualidad: pocas figuras han encarnado con tanta fuerza la defensa de los animales. Bardot puso fin a su carrera como actriz en 1973 para dedicarse por completo a lo que consideraba la gran causa de su vida: la protección animal.
Esa misma sensibilidad también llevó a la actriz Mylène Demongeot a comprometerse con distintas causas. Entre ellas, la defensa de los animales ocupa un lugar destacado, junto a otras batallas que ha respaldado durante años, como Femmes pour Toujours y Mourir dans la Dignité.
Las actrices francesas que han mostrado su apego por los perros y los gatos son numerosas. Entre ellas está Cécile Bois, conocida por su papel de Candice Renoir en la serie de éxito de France 2. En la ficción aparece acompañada por Fun, un berger australien, y en la vida real también mantiene un vínculo estrecho con el mundo animal.
Cécile Bois, protagonista desde el 18 de marzo de Gloria en TF1, es además madrina de la asociación de protección animal Animaux sans Foyer, con sede en Montgeron, en el departamento de Essonne. Su relación con los perros ha estado marcada por experiencias muy personales: Pilou, uno de sus animales, le salvó la vida al ahuyentar a unos encapuchados que intentaban entrar en su casa durante un intento de robo. Tras su desaparición, la actriz lo describió como «un ángel que vela, repara y luego se marcha cuando la vida ya está curada». Hoy convive con Bonnie, a quien presenta con afecto como una mestiza de gran personalidad y a la que aprecia precisamente por eso: «los perros mestizos me parecen más astutos que los de raza y siempre tienen mi preferencia, en los refugios o fuera de ellos».
No es, ni mucho menos, la única personalidad que ha convertido su amor por los animales en una constante de vida. La lista es amplia, aunque lejos de ser completa.
Dentro del mundo cultural, Joséphine Baker compartió su vida con Chiquita, un guepardo, algo que no dejó de despertar críticas. Sin embargo, la artista también quedó asociada a una imagen mucho más cercana y popular gracias al bouledogue français, una raza por la que sintió especial debilidad.

Más allá de sus mascotas, Joséphine Baker dejó una huella mucho más amplia: fue una artista de enorme popularidad, una resistente vinculada a los servicios de información franceses y una militante activa en favor de los derechos civiles durante la década de 1960. Su figura combina, por tanto, el brillo del espectáculo con un compromiso político y humano muy singular.
Colette y su bouledogue francés, su «saucisson larmoyeur»
El bouledogue français parece haber sido una raza especialmente apreciada por muchas mujeres de renombre. Entre ellas figuran Mistinguett y, sobre todo, Colette, inseparable de su célebre Toby-chien, al que llamaba con humor su «saucisson larmoyeur». Ese perro no fue solo una compañía doméstica: también inspiró parte de su obra y llegó a “hablar” en algunos de sus escritos.
La escritora es recordada por su afecto hacia los perros, pero también hacia los gatos. Llegó a tener decenas a lo largo de su vida, con nombres como Bijou, Nonoche, Musette, Fanchette o La Chatte, su chartreux, que al parecer fue su favorito. En Claudine à Paris (1901), varios de estos animales aparecen ya bajo su mirada literaria, convertidos en personajes con presencia propia.
Otra autora de temperamento libre y vida intensa fue Françoise Sagan, amante de los gatos, los perros y los caballos.
El público pudo descubrir ese vínculo en un programa de 30 Millions d’Amis emitido en 1979. El reportaje se grabó en su casa de Ecquemauville, en Normandía, donde aparecía rodeada de sus animales: Minou, su gato; Werther, su berger allemand; Coco, su caballo; y también su burro. La escena resumía bien una manera de vivir en la que los animales no eran un adorno, sino parte del hogar.
Agatha Christie: cuando uno de sus perros inspira una novela
Del otro lado del Canal de la Mancha, otra escritora célebre destacó por su amor a los perros: Agatha Christie. A lo largo de su vida tuvo animales de distintas razas, entre ellos un Manchester terrier, un Fox terrier y también un bouledogue francés.
Uno de sus compañeros de cuatro patas, precisamente un fox terrier, le sirvió de inspiración para Témoin muet (1937). En esa novela, el perro Bob y su afición por la pelota desempeñan un papel clave en la resolución de un crimen junto a Hercule Poirot. Christie también escribió la nouvelle Le Chien de la mort (1933), prueba de que su interés por los animales atravesó parte de su obra.
Los corgis reales de Elizabeth II, un mestizo en palacio y los «bebés» de Ava Gardner
En Inglaterra, los welsh corgis de la reina Elizabeth II fueron casi tan famosos como ella. Susan fue la primera perra que recibió, como regalo por su 18.º cumpleaños en 1944. Se dice incluso que acompañó a Elizabeth y Philip en su luna de miel en 1947. A partir de ahí, la reina llegó a tener más de una treintena de corgis a lo largo de su vida. En palacio contaban con una habitación propia, la llamada «Chambre des Corgis», donde dormían en sus cestas elevadas para evitar las corrientes de aire.
Según The Sun del 4 de marzo de 2026, la reina recibió por su 94.º cumpleaños dos corgis, después de la muerte de Vulcan, un dorgi —cruce de corgi y teckel—. Un mestizo en el palacio, my God: una anécdota más en una historia en la que los perros formaban parte inseparable de la vida cotidiana de la monarquía. A ello se sumaban las tensiones públicas de aquellos años en torno a Meghan Markle y el príncipe Harry.
Cabe señalar que el príncipe Charles y Camilla tenían dos Jack Russel terriers llamados Beth y Bluebell, mientras que el príncipe William y Kate Middleton adoptaron un cocker anglais, Daniel, tras el fallecimiento de su perro Lupo.
Estrellas de Hollywood rendidas a los animales
En Estados Unidos, Ava Gardner también sentía una devoción especial por los corgis, a los que consideraba «como sus bebés». Para Olivia de Haviland, actriz nacida en el Reino Unido, nacionalizada estadounidense y más tarde francesa, el vínculo con los animales también fue intenso: al final de su vida estuvo acompañada por Oscar, un carlin. Entre sus razas preferidas figuraba además el barzoï, perteneciente a la familia de los lévriers.
La actriz Lauren Bacall, célebre por unos ojos de gato, murió en Nueva York a los 89 años. La prensa informó de que habría dejado una suma destinada a su perro, un épagneul papillon, con el fin de asegurar su cuidado. También dejó 10.000 dólares a su hijo menor, Sam Robards, para que atendiera al animal. En Francia no es posible convertir a una mascota en heredera como ocurre en Estados Unidos, aunque sí se puede designar a una persona o a una asociación para que la cuide cuando fallezca su dueño o su dueña.
Otra gran figura de Hollywood conocida por su amor a los animales fue Marylin Monroe. Su primer perro fue un colley llamado Muggsy.
Más tarde tuvo un chihuahua llamado Josefa —mucho antes de que Paris Hilton popularizara esta raza—, que recibió como regalo por su 24.º cumpleaños. Después llegaron un basset llamado Hugo, un gato persa de nombre Mitsou y, finalmente, Maf, un perro de tipo bichón, su último compañero de cuatro patas antes de ser hallada muerta.
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