El nombre de esta raza no tiene relación directa con Indonesia ni con la isla de Bali en el sentido geográfico. De hecho, sus antepasados inmediatos, los siameses, proceden de Tailandia. La denominación balinés surgió porque los criadores consideraron que la elegancia y la gracia de estos gatos recordaban a la de los bailarines de los templos de Bali.
Se trata de una raza relativamente reciente. Su aparición en Estados Unidos se remonta a la década de 1940, cuando comenzaron a nacer siameses con pelo largo debido a una mutación espontánea. A partir de ese rasgo, algunos criadores decidieron fijar y desarrollar la variedad, y el primer programa de cría del balinés se puso en marcha en la década de 1950.
Para algunas personas, el balinés no es más que un siamés de pelo largo. Sin embargo, esa idea generó rechazo entre los criadores de razas puras y fue una de las razones por las que dejó de utilizarse la expresión “siamés de pelo largo” para nombrarlo.
La Cat Fanciers’ Federation concedió a la raza balinesa el estatus de campeonato en 1961.
Cuidados del gato balinés
El balinés es un gato de tamaño mediano, muy activo, inteligente, afectuoso y sociable. Su carácter juguetón y su curiosidad natural hacen que necesite estimulación constante, por lo que conviene ofrecerle juguetes variados, rascadores y elementos que le permitan moverse, trepar y explorar sin aburrirse.
Gracias a su inteligencia, aprende con facilidad mediante refuerzo positivo. Aunque es un animal elegante y ágil, a veces también puede mostrarse torpe o hacer movimientos graciosos que forman parte de su encanto.
Es una raza que necesita compañía de forma regular. No tolera bien la soledad prolongada y, si pasa demasiado tiempo sin atención, puede desarrollar estrés o comportamientos destructivos. Bien socializado, suele convivir sin problemas con niños, perros y otras mascotas, lo que explica su popularidad como gato de familia.
Como muchas otras razas felinas, disfruta de los puntos elevados desde los que observar su entorno. Por eso conviene retirar objetos frágiles de estantes y superficies accesibles, y ofrecerle lugares tranquilos donde pueda refugiarse cuando necesite descanso. Estas pequeñas precauciones ayudan a proteger tanto la casa como sus propias rutinas de exploración.
Si se busca un hogar muy silencioso, quizá no sea la mejor elección. El balinés es conocido por su vocalización frecuente y por su costumbre de “conversar” con sus dueños para reclamar atención. Aun así, suele considerarse algo menos ruidoso que el siamés tradicional.
Su pelaje es sedoso, de longitud media y con un mantenimiento sencillo. Aunque muda ocasionalmente, carece de subpelo, lo que reduce en gran medida los enredos. Un cepillado semanal suele ser suficiente para conservarlo limpio y en buen estado.
La raza presenta una amplia variedad de colores. Lo más habitual es un cuerpo blanco crema con zonas más oscuras en cara, orejas, cola y patas. Entre las tonalidades más comunes figuran el seal, el azul, el lila y el chocolate, que son también las más aceptadas dentro del estándar oficial. Además, pueden aparecer otras combinaciones como rojo, lynx point o tortoiseshell point.
Sus ojos azules intensos, sus orejas grandes, su cola abundante y su cuerpo musculoso hacen que resulte especialmente llamativo. Precisamente por esas orejas, la limpieza periódica puede requerir algo más de atención que en otras razas.
Algunos aficionados afirman que el balinés es hipoalergénico, pero no existe base científica que respalde esa idea. Es cierto que la ausencia de subpelo puede reducir la cantidad de pelo suelto en el ambiente, y eso puede ayudar a algunas personas sensibles, pero no garantiza que no provoque reacciones alérgicas.
Problemas de salud
En general, el balinés es una raza sana, aunque puede heredar algunas de las afecciones presentes en el siamés. Por ese motivo, es importante acudir a criadores responsables que realicen controles sanitarios rigurosos y reduzcan al máximo el riesgo de transmisión de problemas hereditarios.
Entre las afecciones a las que puede estar predispuesto se encuentran:
Problemas oculares: la atrofia progresiva de retina es una de las alteraciones más frecuentes en esta raza. También puede presentar estrabismo, aunque esa característica se ha ido reduciendo mediante selección, y glaucoma.
Amiloidosis hepática: consiste en la acumulación de proteínas amiloides en el hígado, lo que afecta a su funcionamiento y puede desembocar en insuficiencia hepática.
Problemas respiratorios: sobre todo asma o bronquitis.
Problemas neurológicos: entre ellos el síndrome de hiperestesia, que provoca acicalamiento excesivo y lamido repetido, y el nistagmo, caracterizado por movimientos rápidos e involuntarios de los ojos.
Problemas cardíacos: incluida la cardiomiopatía dilatada.
Dieta y nutrición
Como cualquier otro gato, el balinés debe alimentarse con una dieta de buena calidad y adaptada a sus necesidades para evitar problemas de peso y otras complicaciones asociadas. Esta raza suele mostrarse algo selectiva con la comida, por lo que en algunos casos puede aceptar mejor una alimentación basada en comida húmeda que en pienso seco. Si se opta por este tipo de dieta, conviene prestar especial atención a la higiene dental para reducir el riesgo de enfermedad periodontal y molestias en las encías.
Ventajas de la raza
- Son gatos cariñosos, activos y juguetones, muy adecuados para hogares familiares.
- Su pelaje bonito requiere poco mantenimiento.
- Son muy inteligentes y, por tanto, más fáciles de educar que muchas otras razas.
Desventajas de la raza
- Pueden ser bastante ruidosos, y no todo el mundo disfruta de su necesidad constante de vocalizar.
- No soportan bien pasar largos periodos solos.
- Su energía e inteligencia exigen estimulación diaria para evitar conductas indeseadas.
Dónde adoptar un gato balinés
Un gato balinés de raza pura puede encontrarse a través de criadores locales, aunque también es posible adoptar uno en un refugio o en una organización de rescate. Antes de decidirte, conviene informarte con calma y valorar si este carácter tan activo encaja con tu estilo de vida.
Si quieres ampliar información, lo más útil es contactar con criadores especializados, hablar con otras personas que convivan con esta raza o consultar grupos de rescate de confianza. También merece la pena comparar distintas razas antes de decidir cuál se adapta mejor al hogar.
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